Han transcurrido más de 365 días a la fecha y todas las personas en diversos contextos, hemos tenido que aprender a desaprender para volver a aprender. 

Aprender a vivir con una pandemia día a día, merma en la psiquis, en lo emocional, en lo familiar, en lo laboral y en tantas otras aristas que nos lleva a ver; que frágiles somos y que nos enseña que nada es para siempre, debiendo aceptar una nueva realidad de determinadas situaciones de las cuales no tenemos control. 

Esta situación, ha hecho que cada uno; desarrollemos la capacidad de asumir en el momento, una situación que puede ser destructiva. Ante este impacto surge la resiliencia que es “la capacidad que tiene el ser humano para sobreponerse a circunstancias de adversidad en su existencia.” 

Ante situaciones extremas, surgen emociones variadas e intensas que debemos de saber manejar y que pocas veces sabemos regular. 

Es ahí en donde debemos de poner en práctica la inteligencia emocional que es ““la capacidad de reconocer, aceptar y canalizar nuestras emociones para dirigir nuestras conductas a objetivos deseados, lograrlo y compartirlo” (Goleman 1995). 

“Problemas, preocupaciones, de cualquier índole vulnera a las personas y es cuando se requiere la inteligencia emocional “ 

Hoy en día, los ejecutivos en Facilty Manager demandan que en tiempos de pandemia se conozcan más a sí mismos, que aprendan a reconocer más aún las sensaciones, producto de sus emociones: enfado, miedo, tristeza y alegría, que son las más básicas; y que puedan diferenciar una de otra. 

Una vez que se tiene identificada la emoción que se siente, debe de aceptarse como tal. Aceptar significa dar espacio a la emoción en lugar de resistirse a sentir una emoción determinada. 

Por ejemplo: El Facility Manager no escapa de poder tener un día complicado en la atención a su cliente lo cual lo puede llevar al enfado por el no logro de los objetivos trazados. 

Si, el Facility es capaz de entender que el enfado es el aviso de algo y se llena de energía en la cual siente ganas de despotricar, gritar o actuar de una forma no deseada a lo normal; en lugar de dejarse secuestrar por esa mala energía, puede aprender a tener una mejor forma de reaccionar y que la misma sea adaptada a él. 

Este ejemplo nos lleva a que el Facility como persona, puede moldear con la práctica sus propias narrativas direccionando esa energía y por tanto gestiona sus emociones

Asimismo, durante los primeros meses del confinamiento, al tener la incertidumbre del presente y del futuro, muchas personas no dieron espacio al estrés y no aceptaban al insomnio como una consecuencia de lo que estaba sucediendo. Las personas en muchos casos a fin de evitarlo, tomaban pastillas para dormir con lo cual lo que se hace es, no aceptar la realidad, pero lo que realmente genera es solo acumular energía, que algún momento se manifiesta mediante el cuerpo a través de un tic nervioso, contracturas musculares, problemas digestivos, entre otros. 

Finalmente, brindamos 5 consejos para fortalecer la inteligencia emocional

  1. Identificar las emociones y normalizarlas – Conocerse a sí mismo (sentimientos, emociones) y llevarlas a un estado de tranquilidad. 
  2. Comunicarse de forma constante con la familia y amistades – el relacionamiento con las personas que tienen un significado mayor en la vida, conlleva a una estabilidad emocional. 
  3. Cuidar las energías – Buscar siempre personas y temas que sumen y aporten de forma positiva. 
  4. Aceptar los cambios – Aceptar que la realidad es distinta y que seguirá cambiando conforme pase el tiempo. 
  5. Practicar la empatía – Escuchar y respetar los puntos de vista ajenos a la idea de uno.

Juan José Marchena